Mi primer demonio

Jugaba entre lo absurdo, ignorando la conciencia, queriendo sentir algo más, así se hizo mi primer demonio.

Mi primer demonio era mentira, era un pedazo de mi condena y mi salvación, me torturaba el alma y me llenaba de magia al mismo tiempo.

Mi primer demonio guardaba besos y se alimentaba de mi forma de quererlo.  Eran tan imposible y tan mío, era el pase directo a la locura.

Mi primer demonio me decía las cosas de a poco, para que no escuchara la razón. Era mi total lío, yo no encajaba en su guión pero ensayaba con él un papel que me negaba su boca, su nombre, su vida. A mi primer demonio le repartí y le di todos los misterios que me alcanzaron y así se robó la mitad de niña bien que me sobraba.

Mi primer demonio hizo su inferno en mi alma y en mis memorias.

Tan bendito y desgraciado diecinueve de septiembre, día del último acto que hice con mi primer demonio, todo fue totalmente improvisado, de nada sirvieron los besos y las palabras que practicábamos entre mis emociones y dudas. En su naturalidad de demonio, dejo de ser salvación, magia y mío, para convertirse, únicamente, en condena, tortura e imposible.

Mi primer demonio era totalmente mentira, dije.

 

Por: Karen Tapia

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Autor: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

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