No todas nacimos para comer ensalada.

Estaba en la sala de espera, había una mujer de edad avanzada sentada a unos cuantos metros de mi leyendo una revista de moda. Cruzamos miradas, me sonrío y de pronto me pidió que me acercara a ella. Me levanté y me senté junto a ella. Noté que tenía un par de parches en sus muñecas, debió darse cuenta que miraba aquellos parches…
— Pruebas, estudios y más pruebas, es un cuento de nunca acabar — rió y me contagió.
— ¿Qué te pasó? — pregunté sin poder ocultar la curiosidad.
— La vida, cariño, eso me pasó. ¿Y a ti qué te pasó?, ¿Qué haces en unos laboratorios a las 7 a.m? — resultó que era igual de curiosa que yo.
— Padecí de un desorden alimenticio y ahora tengo que cuidarme más — no quise dar muchos detalles, me pareció estúpido. Aquella mujer abrió sus ojos, seguramente sintiéndose sorprendida.
— ¿Querías verte como esta mujer de la revista? — dijo mientras me mostraba una página donde estaba una modelo de algún perfume.
— Posiblemente — respondí apenada. Ella rió y cerró la revista, después me miró con un gesto serio y comenzó a decir las palabras mágicas…

— Querida, a mis 80 años he aprendido muchas cosas,  pero lo que más agradezco saber es el valor de las cosas, momentos, personas. Estoy enferma y cada latido de mi corazón es más débil que el anterior, ¿Y sabes algo? Nada de lo que hice en toda mi vida me va a salvar de lo irremediable, ¿Y tú quieres lucir igual a una modelo? No seas tan poco original, cariño.

Practique ballet 15 años, y al final voy a acabar del mismo modo que todos los demás: polvo. Y si hay algo que sé es que nada debería hacerte sentir culpa, nada debería hacerte odiarte tanto como para querer cambiar todo lo que eres, ¿Sabes? Hay que aprender a quererse, es un camino difícil lleno de baches y lo recorres toda tu vida; no sólo es dejar de comer, o hacerlo compulsivamente, es saber que atentas con tu cuerpo, ese templo en el que vive tu alma, ese mecanismo que te hace poder conocer cosas maravillosas, mirar un atardecer, sentir las olas, amar y sentir miedo, es maravilloso, ¿Por qué querrías cambiarlo?, ¿Qué te hace falta?, ¿Estar más delgada, más busto, un trasero enorme, y un cutis perfecto? La vida es corta como para codiciar cosas tan superfluas querida.

Quieres ser cómo una modelo, ¿Por qué no ser más como eres tú? Es decir, eres única, nadie va a vivir la vida del mismo modo que tú, nadie va a tomar las decisiones que tú, nadie va a hacer las cosas del mismo modo que tú. No todas nacimos para comer ensalada y arándanos, algunas nacimos para comer lo que nos de la gana y salir a correr por las tardes. No todas nacimos para vivir deseando ser más cómo alguien, nacimos para ser quien nos de la gana, pero ser diferentes.

De verdad, no todas nacimos para comer ensalada, ni leer las calorías en los envases. No todas nacimos para crecer bajo lo que el parámetro social cree que debe ser. Algunas nacimos para disfrutar. Para algunas mujeres su vida es comer ensalada, o atún, o nada, que ese no sea tu caso. Si vas a comer bien, camina 30 minutos diarios y toma agua; si vas a enamorarte, que no sea a medias, y si van a amarte, que no sean migajas. Que si vas a vivir, viajes; si vas a bailar, hazlo hasta que te duelan los pies; si vas a vivir asegúrate de hacerlo disfrutando, de hacerlo del modo que sólo tú lo sabes hacer.
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Texto por Arte Jiménez
Fotografía por Sofia Bravo
Instagram: @filmganesh

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