Confesión de un secreto a voces.

Mis labios hicieron contacto con los suyos y justo en el momento que cerré los ojos pude ver, todo a mi alrededor estaba roto, intenté escapar de ese paraíso que alguna vez fue un transeúnte de una ciudad demolida, pero era demasiado tarde, me empujó hacia la cama, me orilló a su miedo, a su ansiedad de una nueva piel.

Lentamente introdujo su amor -también roto- por aquella pérdida que nunca supe comprender. Nunca me dijo.

¿Qué era yo para él? El eslabón perdido en las sonrisas de todas las mujeres que pudo tener.

Para ser más exacta la conversión a una estadística más,

un numero imaginario en su lista interminable de placeres,

las notas en la libreta de un psiquiatra y un par de trastornos más.

Comienzo a ser un caso perdido en el laberinto de esta soledad que lo carcome,

todo está roto en él.

Soy el después de una lista de sucesos misteriosos, el resultado de sus heridas más profundas.

Soy el fragmento de un sueño sin concluir, y dejo de ser propiedad privada.

Lo entiendo porque aún estando juntos sentía el inconexo de nuestras manos entrelazadas, un inconexo tan perfectamente imperfecto… como si mi cuerpo fuese el único que habla su lenguaje.

No escucha mi voz, ni mi sentir; pero justo de eso escapamos.

Ese mal fue lo que dejó vacíos en nosotros,

la comunicación a medias,

el amor a medias,

el amor mediocre,

el amor.

Hoy no estamos para dejar vacíos, queremos llenar espacios, empezando por el que coexiste físicamente entre nosotros.

Hoy somos la regla y no la excepción; mis abismos están llenos de ti y tus demonios se vacían en mí corrompiendo el orden natural de la vida, haciéndome víctima de ese enamoramiento subversivo a la soledad y al no compromiso.

¿Qué fue lo que nos pasó? ¿Cómo llegamos hasta aquí?

Creamos una razón para vivir, una que no nos mate en vida, una que le haga sentir en paz con las paredes que le encierran , una que no le rompa más, una razón que desvanezca cuando salga el sol.

Cargo tus maletas llenas de arrepentimiento y les saco la ropa;

nos saco la ropa,

se exponen los secretos,

los lunares,

las heridas,

las marcas de nacimiento…

esas que nos cuentan quienes éramos antes de encontrarnos.

Él moja mis sueños y yo los desvanezco por obligación, no quiero escuchar la disonancia de estos en cada entrada a su más grande anhelo, hoy no hay miedo ni prisa..hoy soy otra; alguien de una sola noche, hoy soy un corazón dicotómico en busca de otro más disfuncional…

pero lo mejor esta noche, al menos por unas horas; hoy yo soy la dueña de sus ruinas.

 

Escrito por: Jessica Correa

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Author: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

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