Al fin y al cabo sólo son puntadas.

No dejemos que el rastro de las heridas nos conviertan en un monstruo que no somos,

un Frankenstein perverso de mil cadáveres atados al cuerpo,

al fin y al cabo los renacidos de la muerte somos mas que una sonrisa cosida,

mas que unos ojos robados entre miradas ya perdidas,

mas que corazones remendados de los sepulcros profanados por quienes no nos dejaron descansar.

A pesar de ser reunidos de entre tantos miembros,

cada uno guarda vagos recuerdos que a veces habrá que usarlos para volver a andar,

pero nunca para volver a morir,

aceptar que también fuimos hechos de heridas pero ahora somos una cicatriz entera.

Por: Hugo Santiago

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Autor: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

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