Cesada búsqueda

Cesada búsqueda

Odiaba que la llamaran amor, odiaba ser la princesa de unos varios, pensaba que todo el terror comenzaba con esa acción. Esperaba un mundo diferente para su vida, no quería más cuentos de hadas con sonrisas suicidas, quería tener algo que los demás no pudieran ver, quería tenerlo tan secreto que ni siquiera sus oídos se podrían interponer.

Era algo más simple que lo maravilloso, era inefable sin dejar de ser terrestre; no se aumentaba con alas baratas a lo celestial porque en ese sitio ya no encontraba más que canciones ya tan sonadas que la parlante del tocadiscos parecía desafinada.

Mil y un veces pidió no ser tratada como una flor, amaban los pétalos pero cuando el tallo tenía filos en su superficie los cortaban como si fueran armas suicidas, algo que no se pudiera tener en la vida, fastidiada monarquía.

Odiaba que le dijeran lo hermosa que aún no se sentía, cada vez que hablaban de ella no era nada más para problemas con soluciones diseñadas antes del clímax de la historia. No era hermosa, si ella no se sentía así ¿Por qué seguir un juego en el que no quiere caer? Añoraba algo diferente, lo buscaba con ansias.

La irrelevancia de la sociedad con ella la tenía ahogada, sufría por no ser como ella quería y le exasperaba la opinión (crítica) pública, no era lo que todos querían pero si era lo que nadie podía tener, era lo que buscaba en una chica, alguien a la que le podría temer.

No me acercaba por el simple hecho de que sus ojos denotaban más que una silueta de epifanía, su voz con sonidos tan melifluos y elocuentes las palabrerías que se armaba para zafarse de cualquier tonto con aires de grandeza.

No era lo que buscaba, mucho menos yo era a lo que a ella estaba aferrada, las matemáticas se volvían tontas, las clases de baile aún las pensaba, las tardes en largas caminatas hasta el arrebol de un día cualquiera se dispersaban, ya no quería retener a tan deslumbrante mujer, no lo digo por su estado físico, estaba capacitado para aceptar que aún en las noches más largas, podría mirar por la ventana, mirar la calle San Sebastián y verla andando por las estrellas.

Voltear a la luna y encontrar, respirar, mi serendipia.

– Por Carlos Villavicencio –

 Fotografía por: Sofía Bravo @filmganesh

Autor: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

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